VOLUMEN XXIV(6) Abril 12, 1928 »
Necesidad de la muerte y resurrección de nuestro Señor.
Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino y acompañaba a mi dulce Jesús en las penas de su Pasión, y siguiéndolo en el calvario mi pobre mente se ha detenido a pensar en las penas desgarradoras de Jesús sobre la cruz, y Él moviéndose en mi interior me ha dicho:
"Hija mía, el calvario es el nuevo edén donde le venía restituido al genero humano lo que perdió al sustraerse de mi Voluntad.
Analogía entre el calvario y el edén:
En el edén el hombre perdió la Gracia, sobre el calvario la adquiere; en el edén le fue cerrado el Cielo, perdió su felicidad y se volvió esclavo del enemigo infernal, aquí en el nuevo edén le viene reabierto el Cielo, readquiere la paz, la felicidad perdida, queda encadenado el demonio y el hombre queda libre de su esclavitud; así el Sol de mi Fiat, mis dolores, mi muerte, llamaron nuevamente al Sol de mi Querer a reinar en medio de las criaturas, así que el calvario formó la aurora que llamaba al Sol de mi eterno Querer a resplandecer de nuevo en medio de ellas; la aurora es certeza de que debe salir el sol, así la aurora que formé en el calvario asegura, si bien han pasado cerca de dos mil años, que llamará al Sol de mi Querer a reinar de nuevo en medio a las criaturas. En el edén mi Amor quedó derrotado por parte de las criaturas, aquí en el calvario triunfa y vence a la criatura; en el primer edén el hombre recibió la condena de muerte para el alma y el cuerpo, en el segundo queda libre de la condena y viene reconfirmada la resurrección de los cuerpos con la resurrección de mi Humanidad. Hay muchas relaciones entre el edén y el calvario, lo que el hombre perdió en el primero, en el segundo lo readquiere; en el reino de mis dolores todo le viene dado y reconfirmado el honor, la gloria de la pobre criatura por medio de mis penas y de mi muerte.
El hombre con sustraerse de mi Voluntad formó el reino de sus males, de sus debilidades, pasiones y miserias, y Yo quise venir a la tierra, quise sufrir tanto, permití que mi Humanidad fuese lacerada, le fuera arrancada a pedazos su carne toda llena de llagas, y quise también morir para formar por medio de mis tantas penas y de mi muerte el reino opuesto a los tantos males que se había formado la criatura. Un reino no se forma con un solo acto, sino con muchos y muchos actos, y por cuantos más actos tanto más grande y glorioso se vuelve un reino; así que mi muerte era necesaria a mi Amor, con mi muerte debía dar el beso de vida a las criaturas y de mis tantas heridas debía hacer salir todos los bienes para formar el reino de los bienes a las criaturas; por eso mis llagas son fuentes que desbordan bienes y mi muerte es fuente de donde brota la Vida a provecho de todos.
Así como fue necesaria mi muerte, fue necesaria a mi Amor la Resurrección, porque el hombre con hacer su voluntad perdió la Vida de mi Querer, y Yo quise resucitar para formar no sólo la resurrección de los cuerpos, sino la resurrección de la Vida de mi Voluntad en ellos; así que si Yo no hubiese resucitado, la criatura no podría resurgir de nuevo en mi Fiat, le faltaría la virtud, el vínculo de la resurrección en la mía y entonces mi Amor se sentiría incompleto, sentiría que podría hacer más y no lo hacía y habría quedado con el duro martirio de un amor no completado; que después el hombre ingrato no se sirva de todo lo que he hecho, el mal es todo suyo, pero mi Amor posee y goza su pleno triunfo."
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